En correspondencias dirigidas respectivamente al gobernador y al alcalde de la ciudad, la Asociación de Panaderos de Essaouira ha amenazado con ir a la huelga si no se encuentra una solución al problema de la proliferación de panaderías clandestinas. Según el presidente de dicha asociación, 120 panaderías operan clandestinamente en la ciudad, imponiendo así una competencia desleal a los profesionales que han pagado un alto precio por esta anarquía. “Basta ahora con tener un horno y una amasadora para producir y vender pan en Essaouira. La gente ya no se preocupa por las autorizaciones o las normas de higiene y calidad”, se indigna un profesional. Dicha asociación pide a las autoridades locales y electas que actúen con urgencia para poner fin a este comercio ilegal que perjudica a la población en los planos económico, sanitario y social. “Nuestro comercio está cada vez más amenazado. Pagamos salarios e impuestos pero sin beneficiarnos de ninguna protección de los servicios competentes”, nos declaró, no sin amargura, un joven panadero. El diagnóstico de la asociación no se limita al pan, sino que también se refiere a la pastelería producida y vendida en condiciones insalubres. “No son solo los intereses de los panaderos los que están en peligro por estas actividades ilegales, es sobre todo la salud de los consumidores la que corre el riesgo de verse afectada debido a productos que no respetan ninguna regla de higiene y calidad”, afirma un profesional. Según fuentes confirmadas, un buen número de panaderos profesionales han decidido a su vez unirse al sector informal para no tener que pagar impuestos o cargas sociales. Desafortunadamente, no es solo en las panaderías clandestinas donde se pueden lamentar las condiciones de higiene, ya que un buen número de panaderías autorizadas permanecen muy por debajo del mínimo requerido. Basta con dar una vuelta por la antigua Medina para constatar el estado de deterioro e insalubridad que empaña la imagen de un producto alimenticio básico, pero mal protegido por los servicios competentes. Por ello, se les pide que actúen con urgencia para proteger la salud de los ciudadanos e imponer el respeto de los pliegos de condiciones por parte de estos últimos. Por otra parte, la Asociación de Panaderos de Essaouira, visiblemente irritada por el silencio de los responsables, no excluye la posibilidad de recurrir a la huelga durante la temporada alta turística.
Proveedor / Fuente : Libération