«Acabo de encontrarme con una pariente que vino de una comuna rural situada a 40 kilómetros de Essaouira; está aquí para cobrar la subvención de dos meses del programa Tissir. ¡Ha hecho cola desde las 9 de la mañana sin lograr cobrar los 120 DH de los que ya ha gastado la mitad! Me contó entre lágrimas la pena y la humillación que soporta cada vez… Ahora está obligada a pasar otra noche en Essaouira para intentar su suerte mañana a primera hora…», nos declaró un ciudadano comentando la fila de mujeres y hombres ante la oficina de correos de Essaouira.
Están ahí desde la mañana, decenas de ciudadanos procedentes del mundo rural, hombres y mujeres, esperan su turno para beneficiarse de una mediocre y amarga subvención. Porque seguimos asistiendo a la misma escena de humillación y desolación a causa del «castigo colectivo» infligido a los rurales por Barid Al-Maghrib, que sigue negándose a poner en servicio las ventanillas móviles.
«Barid Al-Maghrib no hace caridad a los rurales beneficiarios de Tissir; incluso se beneficia de una cifra de negocios anual de varios cientos de millones de dirhams en exclusividad sin hacer el menor esfuerzo a nivel logístico para servir a las 32.000 familias en las normas requeridas», se indigna un sindicalista en Essaouira.
Efectivamente, Poste Maroc gestiona las grandes transferencias financieras del programa Tissir en exclusividad desde el inicio de este ambicioso proyecto que ha contribuido ampliamente a la lucha contra el abandono escolar, pero no hace nada para contribuir a la conjugación de la visión social y pedagógica del programa. Ya no es admisible imponer a miles de familias desplazarse en condiciones penosas en lugar de movilizar a un funcionario y un coche de servicio a los centros de las comunas. «¡Todavía no entendemos la actitud pasiva del ministerio de Educación Nacional! Es un problema que se plantea cada vez sin reacción alguna de los servicios competentes, que se contentan con palabras de compasión estéril», nos declaró el presidente de una APTE en Essaouira.
Ciertamente, Tissir ha mejorado el estatus y los ingresos de las mujeres rurales, que disponen casi todas actualmente de tarjetas de identidad nacional, pero todavía no logra asegurarles condiciones de pago respetando su dignidad humana.
Proveedor / Fuente : Abdelali khallad, Libération