La 14.ª edición de la Primavera Musical de los Alisios ha llegado a su fin, al término de un largo fin de semana durante el cual la clase y la gracia de la música clásica se han fusionado con el encanto y la convivencia de la ciudad de Essaouira, para dar lugar a una atmósfera casi mágica. Así, se podía cruzar, en una misma sala de conciertos, a músicos experimentados, jóvenes talentos, finos conocedores, simples profanos y a veces solo curiosos, admirando, cada uno a su manera, una música clásica que desciende de su torre de marfil para ir al encuentro del gran público. El resultado es un ambiente particular que parece encantar incluso a los músicos acostumbrados a un tipo de público muy diferente. “A veces, estamos ante un público que escucha muy bien pero que comunica menos. Así que cada vez que nos encontramos ante un público cálido, es algo excepcional. Hay allí una atmósfera particularmente cálida y simpática”, indica al respecto, a la MAP, Patrice Fontanarosa, violinista y profesor en el Conservatorio Nacional Superior de Música y Danza de París. La misma opinión tiene el joven músico surcoreano Da-Min Kim (violín). “Lo que me ha cautivado es el hecho de que este festival esté abierto al público. Todo el mundo puede escuchar música clásica un poco por todas partes en la ciudad”, confiesa. “Pienso que es agradable y muy importante para dar a conocer la música clásica y compartirla con un amplio público”, subrayó. Esta 14.ª edición terminó con un tono de renovación, con un concierto de clausura animado, en Dar Souiri, por el Ensemble Contraste, que tiende a reinventar los límites del concierto clásico colocando al público en el centro de su enfoque, al tiempo que se forja un estilo hecho de diversidad, espontaneidad y arreglos que permiten una adaptación original de la música clásica al tango, a la comedia musical, al jazz y a la creación contemporánea.
Proveedor / Fuente : Libération