Essaouira ya no es la ciudad de los pobres como se solía calificar desde hace veinte años. Es ahora una de las ciudades marroquíes cuyo coste de la vida es de los más caros. Ciertamente, la crisis económica mundial fue el origen de la ralentización de las especulaciones en el sector inmobiliario por falta de demanda, pero el encarecimiento continúa en el mercado de las verduras y frutas, siempre a merced de tres especuladores que dominan los «input» y los «output» de este sector, que constituye el nervio de la seguridad alimentaria de la ciudad.
Sin embargo, ciudadanos, sindicatos, partidos políticos, sociedad civil y medios de comunicación no han cesado desde hace varios años de dar la voz de alarma, llamando a los responsables locales a restablecer la situación y a asegurar un buen clima de competitividad con el fin de proteger a la vez los intereses de los pequeños comerciantes y de los ciudadanos.
«Desde el cierre del mercado semanal en 2005, los habitantes de Essaouira están bajo el dominio de tres especuladores que dominan indiscutiblemente el mercado de las frutas y verduras. Peor aún, cada comerciante que toque los intereses de este lobby es blanco de maniobras que le obligan a hacer las maletas», se indigna un pequeño comerciante.
Efectivamente, todo el mundo habla aquí del caso del comerciante originario de Doukkala-Abda. Tras haber sido blanco de varias maniobras que le costaron su capital, terminó ofreciendo sus servicios a uno de los tres mayoristas por 70 dirhams al día. Aquí, uno está obligado a plegarse a las reglas impuestas por dichos especuladores, a aceptar productos de mala calidad a precios exagerados e inestables.
«Cuando dominas el mercado, impones tus precios y tus reglas del juego. Los pequeños comerciantes no pueden ni protestar ni boicotear a dichos mayoristas, porque se verán obligados a contar con sus propios medios para asegurar su abastecimiento de las ciudades cercanas. Finalmente, el coste será elevado y se dirigirán directamente a la quiebra», explica un vendedor de verduras.
Muchos ciudadanos toman la dirección del Souk semanal de Had Dra como alternativa al cerrado de Essaouira. Allí, la calidad es mejor y los precios son asequibles.
«Prefiero hacer este pequeño desplazamiento cada semana en lugar de pagar demasiado caro por frutas y verduras de mala calidad. Los habitantes de la ciudad están tomados como rehenes por algunos especuladores que se aprovechan del mutismo de las autoridades locales y de los cargos electos», afirma un ciudadano que se niega a ceder ante esta Hogra.
Es la triste realidad. Un puñado de comerciantes mercantiles dominan el turismo, el sector inmobiliario e incluso el mercado de las frutas y verduras.
Proveedor / Fuente : Abdelali khallad, Libération