¡Qué felicidad recibir un homenaje en Essaouira! Símbolo de interculturalidad, de diálogo y de coexistencia de las culturas y civilizaciones, la ciudad azul acogió recientemente un encuentro particular: la autenticidad del anfitrión y la originalidad del invitado. Hassan Mégri había venido a Essaouira con todo el legado artístico de un grupo mítico que había maravillado a todos los marroquíes, pero también a los melómanos del mundo entero. La hospitalidad del club de la prensa de la región de Marrakech-Tensift no podía ser más loable. El músico, que no podía omitir este pasado artístico, a saber, el tiempo en que la familia vibraba al ritmo del grupo «hermanos Mégri», se atacó primero al papel de la cultura y de las artes en el cambio. Para él, la revolución podría ser muy dulce gracias a la expresión artística y cultural. Y explicó que el diálogo y la comunicación son el medio idóneo para realizar este cambio tan esperado. El artista en este caso, dice, juega el papel de visionario. Su hijo Nasr, presente durante esta velada artística, escuchaba la filosofía de Hassan, como un discípulo que aprendía junto a su maestro. Provisto de su guitarra, cantó con una voz melodiosa que revela un sentido de la continuidad. El presidente fundador del Consejo nacional de la música y del Festival «Verano de los Oudayas» subrayó la posición estratégica de Marruecos como puente entre el Magreb y el Machreq, fuente también de ideas y de creatividad entre Oriente Medio por una parte y Europa y Estados Unidos por la otra.
El artista no podía perder la ocasión sin abordar su relación con Mogador, ciudad de una magia inagotable, en el origen mismo de este flujo de turistas deseosos de descubrir este modo de vida singular, y ciudad donde la coexistencia de las culturas es una realidad vivida y no un discurso de moda. «Essaouira no se parece a ninguna otra ciudad, en la medida en que inspira la imaginación de los creadores y donde uno siente también que cada uno incuba en sí a un artista», se explicó aquel que ha obtenido varios premios nacionales e internacionales, incluida la medalla de oro de la Academia de las artes en Estados Unidos.
Hassan Mégri merecía bien este homenaje. Abderrahim Achir, presidente del club de la prensa de Marrakech-Tensift-El Houz, lo recordó bien, subrayando que el artista sigue siendo un patrimonio vivo y representa una voz ineludible para aquellas y aquellos que desean descubrir el patrimonio musical marroquí.
Proveedor / Fuente : Mustapha Elouizi, Libération